Cultivando emociones

Dice el biólogo y epistemólogo chileno Humberto Maturana que lo primero es sentir, luego pensar, después actuar.

Este esquema que conecta emoción, cognición y acción bien podría servir de guía de lectura para todas aquellas personas que en su quehacer profesional sienten la necesidad de educar integralmente, piensan que la complejidad del ser humano no se resuelve potenciando tan sólo sus capacidades de raciocinio y están dispuestas a poner manos a la obra, a hacer “algo” para que la mejora de la escuela sea, en realidad, una mejora humana.

Pues bien, otro gran acierto de esta obra lo constituye la amplia selección de recursos prácticos que pone al alcance de cualquiera, de modo que a la hora de hacer “algo” hay muchas opciones entre las que elegir.

El trabajo se asienta en las bases teóricas de la psicología evolutiva, el estudio de la inteligencia y los modelos constructivistas de aprendizaje y de mejora de competencias.

A partir de allí, se emprende un exhaustivo trabajo de recogida de datos a través de cuestionarios, acerca de incidencia de la violencia entre iguales y, posteriormente, a un programa de actividades realista y con todas las indicaciones pertinentes para su puesta en práctica.

El olvido tradicional de la Educación Emocional en el sistema educativo, en especial, en un momento crucial para su asentamiento, constituye la motivación para este libro, que pretende constituirse en instrumento dinamizador de la acción tutorial orientada hacia el alumnado de estas edades, un programa valioso llamado, en último término, a prevenir problemas y disfunciones en las aulas desde los primeros años en la escuela que podrían desembocar en futuras conductas violentas o desadaptadas.

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