Adolescentes: Recomendaciones para sobrevivir a cuarto medio

A pesar de la Prueba de Aptitud Académica y de la presión por elegir una carrera profesional, el último año de colegio puede ser agradable si se manejan ciertas herramientas.
ÁNGELA GRISAR MARTÍNEZ

“Cuarto medio es sinónimo de Prueba de Aptitud, una presión tremenda. Nadie deja de preguntarme qué quiero estudiar. Además, con el preuniversitario tengo las tardes copadas y tampoco puedo descuidar las notas del colegio”, afirma Elisa Cousiño (17), alumna del colegio Las Ursulinas.

Su experiencia es una constante entre los jóvenes que se enfrentan al último año de colegio. Es que se trata de una etapa de la vida muy intensa y es utópico pretender vivirla con total tranquilidad.

“En cuarto medio los jóvenes viven muchos procesos simultáneos que los agobian. No sólo deben dilucidar su futuro profesional, sino que están en pleno proceso de consolidación de su identidad y sufren el duelo de dejar la institución que los acogió por años”, explica la neuropsiquiatra Elba Olivares.

Por esta razón, muchos tienen dificultades para organizar su tiempo entre responsabilidad y diversión, volcándose en forma devota al estudio. Además, desconfían de sus capacidades de aprendizaje, por lo que nunca sienten saber lo suficiente y no descansan. Otros usan mecanismos defensivos de evasión, como alejarse del trabajo sostenido que han llevado hasta la fecha, o somatizan su ansiedad en una depresión y cuadros de estrés.

La decisión vocacional

Sin embargo, es posible manejar los miedos y tensiones que sobrevienen en este período. No sólo existen mecanismos de internalización de conocimientos que los jóvenes pueden utilizar para enfrentar la PAA, sino acciones que pueden tomar para aliviarse el camino.

A juicio de la psicóloga y orientadora vocacional Rebeca Cifuentes, “lo primero es tener claro que la vida no se va en una prueba y manejar alternativas de futuro, pues una sola opción aumenta las posibilidades de frustración, sobre todo hoy, en que la competencia es tan grande que es difícil lograr las metas deseadas”.

En este sentido, los jóvenes deben ser realistas. Si no tienen claro su camino en cuarto medio y su rendimiento académico ha sido siempre bajo, no pueden pretender revertirlo en un año. “Sólo se desilusionarán, cuando lo lógico es que se tomen un año más para decidir, lo que no es tiempo perdido, sino de aprendizaje”, afirma la profesional.

Asimismo, es fundamental que la decisión respecto de lo que hagan al egresar – estudiar, viajar o trabajar- sea fruto de un largo proceso de reflexión y no una resolución de último minuto, pues el apuro puede conducir a opciones equivocadas. En este sentido, es bueno que en cuarto medio comiencen a vincularse con el mundo externo que los espera, recolectando información sobre las carreras acordes con sus capacidades e intereses y se contacten con profesionales que las ejercen.

“Aunque al inicio la experiencia puede producirles angustia, a medida que más conozcan la realidad menor es su incertidumbre y mejor preparados estarán para tomar buenas determinaciones”, explica la orientadora.

En caso de hacer un preuniversitario, continúa la especialista, es mejor tomarlo en el segundo semestre del año. Aunque éste será más intenso, tendrán los primeros seis meses para adaptarse a las exigencias del último año de colegio.

En materia de socialización, para que los alumnos de cuarto medio puedan tolerar el mayor duelo que experimentan en esta etapa – dejar de compartir con sus amistades la rutina cotidiana y las mismas actividades- , es esencial que comprendan que los vínculos afectivos son un trabajo y que depende de ellos mantenerlos. Esto es en especial relevante para quienes no entren a la universidad, pues es posible que sientan que los amigos que sí lo hacen se alejan y no los toman en cuenta.

Asimismo, es bueno que los adolescentes se planteen el limar asperezas con los compañeros con que están enemistados antes de terminar el colegio. A esto contribuye el que, en general, los alumnos de cuartos medios tiendan a cohesionarse. A diferencia de la etapa escolar anterior, en que existe una fuerte distinción entre grupos – los “nerds” y los “bacanes”- , ahora los alumnos se dan el tiempo de intimar con pares diferentes a ellos y se dan cuenta de que sus prejuicios los habían traicionado.

Seres integrales

A su vez, muchos evalúan lo que han hecho y dejado de hacer a lo largo de su vida escolar, por lo que no es extraño que en este último año se inscriban en muchas actividades extraprogramáticas. “Lo importante de esto es que hayan vislumbrado que estuvieron ausentes de áreas de su interés y que las prosigan en la universidad o en el siguiente ambiente en que se desenvuelvan”, afirma la neuropsiquiatra Elba Olivares.

El problema es que esta posibilidad no se da en todos los colegios. Para algunos, los puntajes de la Prueba de Aptitud Académica son su carta de presentación y les exigen a sus alumnos volcarse al estudio, cuando lo fundamental es ver a los jóvenes como seres integrales que no sólo deben egresar de enseñanza media con conocimientos y expectativas académicas, sino con su dimensión humana y social, también resueltas.

El lugar de los padres

Para que los jóvenes vivan esta etapa en forma saludable los padres deben acompañarlos, pues si bien a éstos les agrada adquirir libertad a medida que concluye el colegio, también saben que eso implica más responsabilidades y se angustian.

Además, los progenitores deben distinguir sus propias expectativas y prioridades para no transmitirles a los hijos sus frustraciones. Muchas veces les exigen a éstos logros para satisfacer su ego personal.

También es esencial aumentar el diálogo entre las partes. Una buena estrategia es hablar desde uno mismo; vale decir, en vez de obligarlos a estudiar, por ejemplo, decirles que tienen miedo que si no lo hacen les vaya mal y se depriman. Esto hace que el joven acepte su preocupación.

Asimismo, los adultos no deben matar las ilusiones de los adolescentes. Aunque la vida les ha enseñado que al elegir una carrera también hay que preocuparse del campo laboral y los salarios, es importante dejar que los jóvenes elijan libremente y hagan su propio aprendizaje al respecto.

Si un hijo siente la presión del éxito de sus hermanos mayores, los padres deben demostrarle que lo valoran por lo que es y no por su rendimiento, para que fortalezca su autoestima y se sienta capaz de lograr sus metas.

Fuente El Mercurio. ( 2002). Adolescentes: Recomendaciones para sobrevivir a cuarto medio. 2018, de Colegio yo Aprendo Sitio web: http://diario.elmercurio.com/detalle/index.asp?id={9e3a78ff-6198-40c5-8709-24068f93da00}

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