Estableciendo rutinas

Una rutina diaria es un aspecto muy importante en mantener organizados el hogar y la escuela. Los eventos específicos son los mejores activadores de la memoria. Cuando asociamos cierta tarea con un evento o acción particular es más probable que la llevemos a cabo.

Es extremadamente útil que se les dé a los niños una secuencia de eventos que deban realizar diariamente y que se les indique el tiempo en el que deben terminarlos.

Por ejemplo, nuestros hijos tienen que escribir su nombre y la fecha en la parte superior de cada hoja antes de iniciar una nueva materia y anotar la hora en que la están empezando. Tan pronto como terminen con esa materia, es su responsabilidad anotar la hora en que terminaron, indicar el trabajo realizado y el tiempo empleado para el mismo, archivar todas las hojas de trabajo que pudieran estar sueltas y guardar todos los artículos y libros de texto usados antes de empezar otra materia. (Cada escritorio debe tener una caja para libros, una caja de archivo, una caja para lápices y un cesto para papeles, allí junto al escritorio.)

Los niños deben tener diariamente una hora clara y específica para la cual deben haberse realizado sus responsabilidades y de lo contrario se aplicará una disciplina.

Por ejemplo, nuestros niños deben tener su escritorio en orden antes de la comida. Ellos saben de antemano que sus escritorios serán inspeccionados, y de ese modo tienen tiempo suficiente para prepararlos sin ninguna excusa.

De igual forma, los niños saben que deben recoger los juguetes y cosas con las que juegan en el patio antes de entrar a cenar. Esto les da tiempo para hacer planes con anticipación, pero además yo les aviso cuando faltan 15 minutos para la hora de entrar.

Antes de ir a la cama, los niños deben haber sacado punta a sus lápices y haber arreglado sus escritorios para el siguiente día de clases. Los libros extraviados deben encontrarse antes de (no durante) la hora de clases de la mañana siguiente.

Estos pequeños plazos, si se hacen cumplir, son muy útiles en mantener nuestras vidas organizadas y en desarrollar disciplina y habilidades de organización que nuestros hijos necesitarán en la edad adulta. Y cuando el vencimiento del plazo está señalado por un evento como la comida o la hora de ir a la cama (más que por una hora del reloj), es más probable que los niños cumplan.

Desde El Hogar Educador

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