Educación en la familia / Para educar hijos hay que dedicarles tiempo

Mucho se escucha “le doy poco, pero de calidad”, siempre tenemos tiempo para lo que verdaderamente nos importa, para nuestras aficiones lo encontramos.

Mucho se escucha “le doy poco, pero de calidad”, siempre tenemos tiempo para lo que verdaderamente nos importa, para nuestras aficiones lo encontramos. Quienes consideran que no tienen tiempo para educar a sus hijos en alguno de sus aspectos, debe replantearse si ha jerarquizado correctamente sus diferentes responsabilidades, se tiene obligación de darles vestido, techo, alimento, y educación; además de un buen ambiente para su desarrollo, pero no hay obligación de ropa de marca, techo de un palacio, alimento de reyes y educación de muchos ceros en cada colegiatura, y si tienen que trabajar ambos padres para mantener ese nivel algo falla en la jerarquización.
Si se sacrifica la vida familiar por algunas actividades profesionales, o demasiada actividad social o aficiones, no estamos en buen camino, ya habrá tiempo para eso cuando se logre su autonomía, mientras llega las primeras etapas de crecimiento no necesitan nanitas sino mamás y papás con paciencia y que sepan estar con ellos sin estar con la cabeza en otra parte o los ojos en algún móvil. Todo el tiempo que sea necesario, que nadie sienta que hay prisa o que no se les atiende lo que dicen y dicen y preguntan mucho.
Entonces, lo que se necesita es robarle tiempo a otras actividades a las que se les dedica mucho, además hay que saber aprovechar los fines de semana, no dedicarlos solamente a descansar y divertirse, sino también a orientar a los hijos en todo lo que necesiten de sus padres, sin olvidar que una de las tareas principales es crear buenos recuerdos, un gran equipaje de estos que vienen a ayudar cuando por alguna razón aparecen situaciones difíciles. También es importante saber pedir ayuda y colaboración a hijos mayores y abuelos, pero sin abusar, la obligación es de papá y mamá.
También suele necesitarse apoyo sobre temas de estudio, para esto hay estar en contacto con profesores que nos pueden asesorar y guíar sobre qué hacer y cómo, las formas de enseñar los diferentes temas ha cambiado mucho, entonces también hay que darnos tiempo para estudiar y aprender cómo se hacen los quebrados ahora, o se resuelven problemas, suele suceder que cuesta trabajo entender que están pidiendo en los problemas no es que el chico no sepa cómo resolverlo lo que le falta es entender que se le pide, también a los padres les cuesta. Se necesita tiempo y meter cabeza lo bueno es que Google lo sabe todo y tiene tutoriales de cualquier cosa, pero no son cosas que le correspondan a nanis, ni a hijos solos navegando en el ciberespacio.
No se puede perder de vista la relación entre el rendimiento académico de los hijos y el ambiente familiar, que puede facilitarlo o dificultarlo, ellos se dan cuenta de todo, de silencios, de tensiones, tonos de voz, son cosas que les hacen sentir miedo, sentirse inseguros y no se puede ser feliz, ni pensar y fijar atención, de modo que estudiar pasa a no tener ningún interés, ademas hay que revisar las actitudes de los papás respecto al estudio de los hijos, si lo importante es la calificación o que disfrute aprender y lo haga a su paso, se inclinan por obligar a estudiar o pueden pensar en otros procedimientos para exigir, y si la exigencia va, como debe hacerlo, siempre acompañada de comprensión.
También es importante el clima cultural del hogar, es importante que los padres concedan importancia a su propio cultivo o formación como personas, como padres, como educadores, como profesionales, como personas de fe.
Los padres deben ser coherentes -en su modo de vida- con respecto a lo que esperan o exigen de los hijos, y con respecto al tipo de educación que le están proporcionando en el ámbito de la familia.
Si se espera que los hijos sean personas cultas, que trabajen con motivos elevados y actitud de servicio, que tengan hábito de lectura y estudio, que sepan estudiar, que usen el tiempo libre en función de su enriquecimiento interior, los padres deben dar ejemplo de todo eso.
Recordemos que educamos con palabras, pero mucho más con la forma de ser y de actuar, dicen que las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra. La coherencia de los padres entre lo que dicen y lo que hacen, entre lo que exigen a sus hijos y lo que se exigen así mismos, da prestigio y credibilidad que son condiciones necesarias para ejercer la autoridad en la familia.
Los hijos tienen derecho al buen ejemplo de sus padres, hay que tenerlo en cuenta.

Fuente; Sicóloga Yolanda Waldegg de Orrantia

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